jueves, 22 de marzo de 2012
Gracias.
viernes, 16 de marzo de 2012
Primeras jornadas de Aragón Comunidad Cultural.

viernes, 2 de marzo de 2012
Criptozoología.

Uno de mis temas favoritos, de esos que alimentan la ilusión por ver más allá de lo establecido, es la capacidad exploradora del Ser Humano en todas sus vertientes. Y este pequeño mundo llamado planeta Tierra no es sino el hogar en el que abrimos puertas y descubrimos nuevos espacios con nuevos habitantes. Es paradójico que mientras agostamos los recursos del planeta y sucumbimos a nuestra sangre depredadora, nos asombra la vida de la Naturaleza con gratas sorpresas inesperadas. A veces no se trata más que de suposiciones ratificadas por fin en una nueva taxonomía. En otras, intentamos ver la realidad que encierra la leyenda y la fantasía. En ese afán por explorar se mueve la ciencia. Y concretamente la zoología nos enseña la vida que habita en este seguidor del Astro rey que tanto maltratamos.
Huelga decir que no hemos pateado la totalidad de la tierra y mucho menos la profundidad de los mares y océanos, donde la noche es eterna por no llegar nunca la luz del sol. Entre el conocimiento y la expectativa se mueve el pensamiento especulativo, a veces fantasioso, otras mágico y cada vez más racional. Pero conforme miramos hacia atrás, veremos cómo las dudas y las suposiciones se resuelven con una creatividad de prodigios que el avance de las ciencias poco a poco pone nombre y rostro. Hasta que eso ocurre, nos fascina en demasía soñar. Pensar por un momento que hubo unicornios subyugados por beldades vírgenes, dragones que hacían temblar las torres que hubo de restituir Merlín, o monstruos híbridos guardianes de secretos, nos convierte en portadores de sueños. Y soñar, recuerdo es uno de los alimentos del alma. Por eso, cuando me acerco a los investigadores que intentan desenmarañar la vida fabulosa de mares y tierras, lo hago con admiración y delectación. Porque ellos, los zoólogos, antropólogos y demás científicos, son los primeros a los que les mueve la ilusión por acercarse a estos seres legendarios que en el románico nos enseñaron los peligros de la vida, que en siglos de navegantes marítimos aterrorizaron y atacaron barcos de todo tipo y que todavía hoy, aparecen fotografiados o filmados en bosques, lagos y montañas.
Hay pues mucho escrito y más todavía por decir a través de lo que se ha dado en llamar criptozoología. Esa búsqueda por la existencia de seres no conocidos pero supuestamente vivos en el tiempo. La definición y acotación de este término, cobra un raciocinio ineluctable en un trabajo escrito no hace mucho tiempo por un hombre de ciencia. Rafael Andrés Alemañ Berenguer es el guía por ese bestiario que nos atañe con su libro “Criptozoología. Cazadores de monstruos” (Editorial Melusina, 2010).
Es un tema éste inmensamente vasto y con una bibliografía extraordinaria. Por tanto hay que reconocer el mérito del autor en hacer un recorrido casuístico por este campo y a la vez, entre líneas, dar a conocer la programática de una buena investigación zoológica. No estamos ante el mero recopilatorio de casos. Alemañ nos muestra cómo se mira a la hora de investigar una leyenda o un misterio para acercarnos lo más posible a la realidad. De esta manera pone las cosas en su sitio. El libro en sí mismo despeja dudas sobre lo que es la criptozoología, es decir, la búsqueda de especies animales de las que se tiene solamente constancia a través de tradiciones orales o escritas. O dicho de otra manera, seres de los que no se tienen pruebas físicas u holotipos (un ejemplar del mismo, aunque sea único).
El libro de Alemañ se divide en capítulos temáticos sobre nombres y materiales. El recorrido es pues popular y bien conocido por los seguidores del asunto. De hecho Nessie, nuestro amigable habitante del Lago Ness, tiene más de una sección dedicada. Pero desde la primera página, el viaje que nos traza el autor es cronológico. Desde tiempos griegos hasta nuestros días, es fantástico ver cómo entendía la razón humana de cada época, las grandezas de la Naturaleza que tenía a su alcance y de las otras que había oído hablar. Nunca el hombre ha perdido el ánimo de exploración, de conocer su entorno. Y eso ha ensanchado los mapas y las mentalidades. Pero al proceso de “descubrir” se llega a través de un sinuoso compendio de rigurosidades. No se puede convertir una especulación en certeza así como así. Visto de esta manera, el libro de Alemañ nos ilustra los procesos racionales a la hora de investigar.
A veces todo comienza con un relato oral o escrito, unas veces legendario, otras mágico o religioso. O simplemente una testificación de lo que ha sido un encuentro visual. Estas informaciones hay que examinarlas detallamente hasta separar lo que se llama la señal del ruido. Quedarnos con lo fehaciente, el grano de la paja. Luego viene la exploración. Hay que encontrar pruebas… o el mismo elemento buscado. Y entre ambos extremos, no deja de cotejarse y mirar con espíritu crítico la información de la que se dispone: desde relatos, opiniones, hasta fotografías, huellas… De ahí que la criptozoología, bien entendida, sea considerada una parte de la zoología como tal.
Esta seriedad responde a una lógica. Y es que la ciencia misma deja puertas abiertas. ¿No es posible que algunos animales sean variantes evolucionadas provenientes de ancestros biológicos reales? Verbigracia el dragón de Comodo. ¿O acaso no se han descubierto especies que se creían extinguidas? La mera probabilidad de que aún queden miles y miles de animales y vegetales por ser descubiertos, es una de las posibilidades que constata la ciencia. Como dice Alemañ, no todo son grandes saurios supervivientes evolucionados. La grandeza de la novedad puede estar en los insectos o en las plantas. O en tamaños desconocidos de miembros de especies ya constatadas (sobre todo en las aguas, morada de seres fascinantes).
Ese atisbo de posibilidades con los análisis que desmitifican y desenmascaran arquetipos legendarios de monstruos archiconocidos, hacen del libro de Alemañ un estudio real, sincero y atractivo. La crítica aplicada por el autor, es constructiva y esclarecdora. Y la realidad patente no sólo se vuelve exotérica, sino que, en contra de lo que pueda parecer, abre la puerta a un mundo de probabilidades pausibles.
En este viaje, ciertamente el tono académico del libro rebosa una terminología exacta y accesible: aprendemos analizando monstruos. Por supuesto, no faltan fotografías, algunas ya pertenecientes al mito colectivo de una popularidad. La bibliografía es muy buena. Se contemplan autores (incluidos clasicos determinantes) y recientes (hasta del 2008). Conocemos a través de este estudio, a los nombres determinantes que han provocado debates o hecho avanzar el análisis de nuestros “vecinos” de planeta: desde Aristóteles hasta Ivan Terence Sanderson, pasando por Bernard Heuvelmans, Constantine Rafinesque-Schmaltz, Antoon Oudemans… Sin olvidar los hombres clave como Darwin o Linneo, auténticos puntos de inflexión. Unos con más acierto que otros, han aportado datos y debate. En relación siempre a los conocimientos que se tenían en cada época, pero marcando la diferencia entre la posibilidad que destierra el equívoco. Este último muy abundante en las apariciones de monstruos. No hay que olvidar en este aspecto, que las noticias sobre misterios atraen no poco turismo y llenan espacios en los medios de comunicación, que a fin de cuentas es promoción para el lugar. Tuve la ocasión en su día de ver el lago Ness de Escocia y la belleza agreste de este paraje, contrastaba con la ingente cantidad de turistas que van al lugar a soñar con el celebérrimo engendro lacustre. Ciertamente lo vimos, una escultura lo representa. Y puede que más de uno se llevara un recuerdo en forma de camiseta o taza. Esto demuestra no sólo que el misterio atrae, sino que alimenta nuestro deseo de creer. Quizás de romper la monotonía de la vida, o la seca e incómoda realidad.
En otros lagos del planeta, el turismo ha crecido gracias a supuestas apariciones de monstruos. Y puede que el peculio de los lugares se resintiese si el misterio se aclarara. Pero siempre quedarán lagunas oscuras en nuestro conocimento del entorno. Cuanto más exploramos más descubrimos, y cuando más sabemos, más dudas producimos. En base a la estadística, comentada en el libro de Alemañ con los trabajos de Charles Paxton y Michel Raynal entre otros, no hay dudas de que puede haber más especies que no conozcamos bajo las aguas (lacustres y marinas). Y la lógica, en su más amplia asertividad, aplica estas probabilidades a todo el planeta. Y no hablemos del espacio exterior, de otros planetas… pero ese es otro tema. Los monstruos del “más acá” dan para mucho, empezando por nosotros mismos, la especie dominante de nuestro planeta. Seguramente deberíamos aplicarnos algo de humildad para tratar mejor a los otros seres vivos. De esta manera daríamos un poco más de salud a este bello planeta tan maltratado por nuestra especie. Especie que no olvidemos, también tuvo su fase más animal que racional, en esos tiempos donde los bípedos eran unos integrantes más, una forma evolutiva en cambio. Hoy parece que lo hemos olvidado, quizás recordar nuestros orígenes nos ayude a volver a amar nuestro planeta y tratarlo como se merece. Es uno de los corolarios finales que se pueden extraer del libro de Alemañ. Es lo que hace falta.
“Criptozoología”
Rafael Alemañ Berenguer
Editorial Melusina, 2010.
martes, 21 de febrero de 2012
Andy Warhol.

Hasta el día 22 de abril tenemos en Zaragoza otra insigne visita artística de las muchas que suelen recalar por la ciudad del Ebro. Además de lo que ha supuesto la existencia de este artista en el mundo del Arte, la presencia de 99 obras venidas ex profeso desde Pittsburgh, supone una exhibición única en Europa. Cuando se clausure esta exposición en abril de este año, los hijos de Warhol volverán a casa. Estamos pues, haciendo Historia.
Al margen de todo lo que se ha vertido sobre el creador del Pop Art, reconozcamos que pocos nombres han influido sobre la población en general. Es de esos creadores cuyas exposiciones consiguen atraer incluso a quienes no suelen acudir a las salas de Arte. Sólo por eso merece la pena reflexionar. Invito a que acudáis a una cita en el Patio de la Infanta de Ibercaja (en la calle San Ignacio de Loyola) y os dejéis arrobar por el magnetismo de este mago del Arte. Lo hacen incluso los niños, que plasman sus idealizaciones en papel y acompañan al ínclito norteamericano en las paredes contiguas de las salas.
Una acotación final, Marilyn Monroe también está presente con una obra perteneciente a Pilar Citoler. Ella, nuestra Norma Jean añorada, nos da la bienvenida incluso desde la calle. Uno no se puede resistir, entremos.
martes, 14 de febrero de 2012
Cromos.
Con los tiempos que corren hace falta valor para realizar una película sin más ayuda que el tesón propio y el bolsillo menesteroso de la hucha. El cineasta aragonés José Ángel Delgado lo hizo en 2009 para ver cumplido el sueño de su primer largometraje, titulado “Cromos”. Ahora, tres años después, aparece por fin en DVD al precio de 5 euros.
Hacer Arte no depende de las crisis económicas. El artista sea como fuere, busca recursos y se apaña como puede. Otra cosa es, como en esta obra que nos atañe, hacer tu película y que ninguna distribuidora la tome o ninguna sala de cine la proyecte dentro de su programa. Es dejarte la piel en tu obra, al margen del mercado. Y José Ángel Delgado lo ha hecho.
Yo le conozco desde hace años y vi ya en la imberbe adolescencia, que su creatividad despuntaría dentro de la industria. De hecho es uno de los grandes nombres actuales del audiovisual aragonés. Al margen de gustos, el Arte en gran medida se basa en eso, hay que aplaudir a su hijo cinematográfico (hermano de la real Alicia, su otro sueño hecho realidad).
Por eso invito a reírse viendo esta comedia sobre un febril coleccionista de cromos de fútbol. Que es como reírse de la vida misma, pues no hay que perder el humor nunca. Y eso es una virtud de las muchas que posee José Ángel Delgado.
miércoles, 1 de febrero de 2012
XIII Gala de los Premios de la Música Aragonesa.
Como cada año, el Teatro Principal de Zaragoza se convierte en un encuentro de las personas que forman el mundo musical con su gente, todos aquellos amantes del sentido del oído. Y no es una cita baladí, pues dentro del proceso de estos premios, todo el mundo puede expresarse a través de sus votos. Estos votos, son desde hace un mes largo, los que proponen a los finalistas de cada categoría. Y un jurado elegido para la ocasión, dictamina sus preferencias configurando una resolución no consensuada (cada uno posee sus gustos) pero sí democrática y aséptica. Lógicamente hay un factor de azar, pues nadie sabe lo que saldrá del sufragio de los miembros del jurado, pero es que en la vida, la suerte juega un papel preponderante.
Por ello, ganar tiene mérito, o como dice mi amigo David Chapín, ser nominado, llegar a la final, ya es un premio. Por ello, hay que felicitar a todos, no por los premios que les den, sino por su trabajo y sus obras.
Tomad nota, será el día 28 de este mes en el Teatro Principal de Zaragoza. A las 20:00 horas nos espera la música en forma de gala con premios, emoción y actuaciones en directo.
www.premiosdelamusicaaragonesa.com
domingo, 29 de enero de 2012
Bares... ¡Qué lugares!
Recientemente hemos despedido a uno de los locales musicales más emblemáticos de Zaragoza, la Estación del Silencio. Cualquier loa o agradecimiento que salga de mí, está de más ante lo que ha supuesto este sitio para la cultura aragonesa.
Sin embargo me inclino a una reflexión: el cambio tan ominoso que están experimentando los bares musicales de esta ciudad. Antes, estos sitios de encuentro, suponían el acicate agitador de la cultura de la urbe. Artistas, intelectuales y gente de toda ralea, se mezclaban en un crisol de enriquecimiento mutuo que hoy se da cada vez menos. No eran simples dispensadores de alcohol, allí cundía el tacto humano, el calor de una conversación o la mirada cómplice que te dice que no estás solo.
De un tiempo a esta parte la situación ha cambiado. Pocos sitios quedan así. Ciertamente, todavía se prodiga la música en directo en algunos bares. Y eso hace mucho, pues este arte es el lenguaje universal y forma con ello un nexo de unión paroxístico para la sensibilidad.
Ahora bien, en una ciudad eminentemente comercial, sin relevos generacionales artísticos musicales, la desaparición de locales como la Estación, entristece las almas cálidas de la cultura aragonesa.
En una época en la que vivimos bajo el imperio del Vellocino de Oro, hay que clamar por el Arte y la cultura. Éstos son el alimento contra la alineación del Ser Humano. Por eso es ahora, en tiempos tan delicados, cuando debería surgir el auténtico artista, la unión cultural como savia de la persona. No abogo por creadores mistagogos, pero tampoco por productos exclusivos para su venta, sin otro propósito que el de vender. Para mí, como artista que soy, creo que toda obra se sustenta en dos pilares básicos: mensaje y sensibilidad. Y ahora que las cosas están mal, sobre todo para el Arte subvencionado estatalmente, conviene mirarse adentro y sacar lo mejor de cada uno. Si eso sucede, volverá a crearse esa mentalidad colectiva de agitación cultural. Y de esta manera, al unirse frente a un buen ron y con buena música, a la postre alimentará la necesidad de abrir “garitos” como la Estación del Silencio.