martes, 28 de agosto de 2012

La masonería.




De una u otra manera, todos somos protagonistas de la Historia. Todos hacemos posible la estabilidad de una sociedad, el progreso de la misma, o su debacle. Es ciertamente nuestro granito de arena el aporte vital de cada uno, simples peatones de este mundo, frente a las grandes biografías de personalidades cimeras capaces de cambiar los tiempos. En la mentalidad popular quedan perennes los nombres y los hechos, pero en esta obra teatral, todos somos actores y espectadores. Hay entonces historias dentro de la Historia y personas sin rúbrica en el negro sobre blanco, que producen un eco hasta llegar al presente. A veces, es un recuerdo débil por poco estudiado todavía. Otras, la distorsión intencionada que nos muestra una imagen equívoca. De esta guisa, el historiador se enfrenta a la muy ardua tarea de desenmarañar el trajín historiográfico para discernir la verdad de lo que no es. De aventar el grano de la paja y desechar lo añadido subrepticiamente. Por eso la labor investigadora es de capital importancia para el entendimiento de nuestro mundo. Pero esa labor es lenta, meticulosa y plural. Como un detective del tiempo, uno se sumerge en los restos del pasado, escucha testimonios, verifica datos y los muestra para el debate plural y enriquecedor. Por todo esto hay temas que siempre conllevan debates alimentados por posturas muy definidas. Y uno de esos extraordinariamente subyugantes vericuetos del devenir de los tiempos, es el que ha desarrollado desde su nacimiento la masonería.

Basta oír su nombre para comprobar que muchas personas, incluso no versadas en el tema, encuentran familiar a esta sociedad secreta. Su popularidad es cultural; Occidente sabe de ella. La bibliografía internacional es exuberante y además, en los últimos años, no han parado de verterse noticias sobre el tema. En España concretamente, la masonería posee un pasado muy proceloso, un presente intrincado y un futuro variopinto. Ahora bien, el profano y el no tan profano han de navegar por un mar de ensayos y testimonios que pone a prueba la conciencia crítica del lector. Denostada por unos, ensalzada por otros, idealizada por tantos, entender a la masonería y conocerla, comprende un viaje al pasado por la historia de Europa.  

Por ello, he querido recomendar para este tema una de las mentes más inquisitivas y expertas a nivel mundial sobre el asunto. En Zaragoza, en el seno de la Universidad pública, se fundó el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española. Es seguramente el lugar que hace falta para saber moverse en la abundante historiografía sobre el tema. José Antonio Ferrer Benimeli, que desde hace años preside esta institución, ha publicado una gran cantidad de trabajos que versan desde la mirada general hasta el escrutinio concreto de ciertos asuntos. Es por ello, que nos encontramos ante un guía extraordinario para saber realmente qué es la masonería y lo que ha supuesto. Un primer paso, un primer peldaño es ésta, se podría considerar, introducción a tan complejo campo de análisis, intitulado claramente con el epígrafe “La masonería”.

Hace años, en 1994, Ferrer Benimeli escribió un estudio genérico sobre este tema para una colección estudiantil de la editorial Alianza. Más adelante, este ensayo fue creciendo y ampliándose hasta el volumen, ya independiente, que nos atañe. Determinando claramente el destinatario del libro, la escritura de este experto se hace llana y accesible. Por ello es más que recomendable para todas aquellas personas que se acercan por primera vez al conocimiento de la masonería. 

Visto así, no es desatinado ver este trabajo como la respuesta docta a la pregunta ¿qué es la masonería? Para ello se pueden definir tres ramas claras en este ensayo a la hora de responder al interrogante. En los primeros capítulos encontramos la génesis exacta de las agrupaciones masónicas, que no eran otra cosa que los gremios constructores de la Edad Media. La realidad se percibe hoy día incluso en los signos lapidarios que podemos ver nosotros mismos en algunas catedrales. Las piedras hablan y los documentos escritos todavía más. A partir de ahí recorremos el tiempo para ver como con el ocaso de la Edad Media, las corporaciones de albañiles y canteros se transforman. Pierden su exclusividad como “artesanos de la construcción” para dar paso a una nueva masonería, la especulativa. Es cuando el halo de ética y moral que profesaban los gremios, atrae a otro tipo de personas, que ven un comportamiento íntimo en la persona humana, proclive a ese ideal de fraternidad y convivencia. 

Con el paso del tiempo la masonería va creciendo en adeptos, en logias y en variedad. A la postre daría paso a una suspicacia por parte de los poderes establecidos en los distintos estados de Europa. Es el recelo que se acaba metamorfoseando en miedo y animadversión. Nace así la persecución contra los masones. A este tema, dedica espléndidamente Ferrer Benimeli unos cuantos capítulos. Nos muestra las actitudes de los gobiernos, la Iglesia cristiana papal y los posteriores movimientos sociales de gran calado (fascismos de todo tipo e ideologías varias, entre ellas la comunista). La relación entre papado y masonería sigue llamando la atención hoy en día. Con menos virulencia pero con una intolerancia eclesiástica vigente, a pesar que desde tiempos pretéritos ha habido clero masón.

Los capítulos que nos conducen al final de esta “introducción a la masonería”, nos hablan de un aspecto poco conocido popularmente y además, a veces malentendido. Y es ese espíritu, ese pensamiento de fraternidad, de sociabilidad, incluso de pacifismo lo que ha hecho que los masones hayan propiciado el avance en la consecución de fines filantrópicos. No pocas organizaciones humanitarias se deben a la savia de masones y logias. Pero es que además, la leyenda surgida en torno a la masonería, ha creado en el imaginario popular, multitud de héroes políticos y militares. A través de todo el libro vemos no pocos casos, algunos idealizados con el paso del tiempo, y se nos aclara la realidad de ciertas controversias. Entre ellas, las relaciones de la masonería española con el republicanismo o los movimientos independentistas sudamericanos. Realmente la labor del historiador es compleja. Indagar hasta donde ha llegado esa relación de determinado masón o determinada logia es cada vez más difícil. Sí se ponen de manifiesto en el libro las posturas oficiales de algunas logias con determinados capítulos de la historia. De hecho el volumen viene aderezado por documentos oficiales publicados, dentro y fuera de su ámbito, por la masonería española a lo largo de su historia. Constituyen documentos ilustrativos de agradecer, dentro de un cuerpo de apoyo más amplio que nos brinda el autor. 

Ferrer Benimeli además, nos explica al principio de su trabajo el intrincado árbol de grados en los que se divide la masonería. Aclara otros detalles que han sido maleados según intereses historiográficos o que sencillamente pueden no quedar claros en el gatuperio de las habladurías sin sentido. Nos explica detalles curiosos que además se complementan con dos anexos muy acertados. Al final del libro se incluye una cronología de la historia de la masonería (que se inicia en 1717 cuando cuatro logias de Londres fundan la Gran Logia de Inglaterra, confirmando esa transformación antes comentada de la masonería operativa a la especulativa) y un glosario de términos masónicos. Al final de este trabajo divulgativo, entramos en las recomendaciones bibliográficas. Concisas y acertadas, desde el ámbito genérico hasta el concreto de nuestro país. A la sazón se incluyen estudios concretos de temas afines como la persecución franquista, posturas de la masonería frente a temas diversos (educación, artes, la mujer...) e incluso enciclopedias sobre el tema. Oportunamente quiero recordar con entusiasmo los tres volúmenes dedicados a la masonería en Aragón (publicados en Zaragoza en 1979 y recogidos en la bibliografía del trabajo comentado), donde con todo detalle se ponen los puntos sobre las íes, algo propio de este erudito. 

La idea que tras leer el libro nos formamos, es acertada e invita a más. Las conclusiones personales harán que quitemos peso al alimento mediático y a las intromisiones fundadas por intereses. Por tanto, ¿qué es la masonería? Si vemos que el Ser Humano, es gregario y sociable, no nos extrañarán los casos y motivos que han hecho que varias mentes funden pensamientos grupales a lo largo de la Historia. Por tanto, tiene su lógica que la masonería moderna tenga un leitmotiv propio como es la fraternidad, la realización del individuo y por ende de la Humanidad... Es utópico, conocemos la realidad. Pero con pequeños pasos se consiguen grandes avances. Otras preguntas que nos pueden surgir es el afán persecutorio de la que ha sido víctima. Basado primeramente en el secretismo que rodea el funcionamiento de las masonerías, la bola de nieve ha ido creciendo hasta nuestras épocas. En la Edad Media, los gremios canteros gozaban de una reputación exquisita. Su secretismo era profesional, su ética inquebrantable y su religión cristiana. Por tanto, el cambio venidero choca sobremanera. Con la especulación moral que sobrevino después en las logias, apareció la suspicacia de los poderes sociales. De ahí al enemigo en potencia, hay un paso. 

Hoy en día la masonería está asentada en los países democráticos bajo una aureola de apertura social. Eso facilita la expansión de su mensaje y las controversias mediáticas, auténtico pábulo, a veces mefítico, de fines sensacionalistas. Ese aperturismo ha propiciado también la entrada en las logias de advenedizos y curiosos. Pero la verdad es que, como dice Ferrer Benimeli en su libro, se ha pasado de un manoseado secretismo a lo que él califica más bien como “sociedad discreta”. Por tanto, no hay que sacar las cosas de quicio, dar su justa medida a la valoración, y mantener el análisis y la investigación crítica necesarias. A partir de ahí, podemos entender el fenómeno masónico o masónicos (viendo la variedad que podemos encontrar en la historia del mismo). Y precisamente, para comprender y no perderse en bosques de altas copas que impiden la entrada de luz, tenemos esta guía de inicio para un universo masónico, de la mano de uno de los grandes expertos sobre el tema. Una iniciación accesible y resolutiva. 





“La masonería”
José Antonio Ferrer Benimeli
Alianza Editorial
2010

viernes, 3 de agosto de 2012

Luar Na Lubre.





Acompañados de un inoportuno céfiro y arrostrando los ataques de pertinaces mosquitos, se presentó el celebérrimo grupo gallego en nuestra ciudad del Ebro. En el Anfiteatro de la Expo, con un auditorio exiguo pero entregado, aquel concierto quedará en la memoria del que suscribe de forma gratificante y cariñosa. 

Hablamos de esa Galicia mágica. De ese universo celta fascinante. De una melodía hipnótica y en ocasiones acompañada por la voz de Paula Rey, la nueva cantante del grupo. La comunión fue extática. La gente bailó, ovacionó y se dejó llevar. Hasta aprendimos historia con retazos del pasado que se nos comentaban entre temas. 

Sólo en cuatro ocasiones han visitado Zaragoza. Luar Na Lubre lleva décadas girando en torno al sol y dando lustre a la música celta. Es de agradecer que lo diesen todo a pesar de la situación: el viento puede llegar a ser un problema grave para flautas y similares. Así, de esta manera, sonaron entre esqueletos de metal y cemento, grietas del pasado esplendoroso de un verano del 2008, los reyes y damas de bosques encantados, habitados por gentes de tierra y mar, guiados por melodías subyugantes. Transcurrió esa noche de julio de 2012, en la que el aterimiento del viento y los endiablados tangaraños que nos diezmaron, fue roto por el sortilegio del espíritu de Anu que hizo presencia vocacional entre los presentes. Bailad, bailad...





lunes, 30 de julio de 2012

Un atisbo de eternidad.




Podría tratarse de las traicioneras costas de Cornualles. O incluso nuestro confín donde se termina el mundo. Lo cierto es que por aquí pasaron corsarios de toda laya. Como nosotros, cuando huimos del asfalto. Huir, esconderse. El signo de los tiempos. Espero que una sirena me evada; y volver para contarlo. Recordar, en provectos días, que las piedras me sobrevivirán. Entonces volveré con mis sirenas para no regresar. 

martes, 10 de julio de 2012

Luz.




Si hay alguien que ha resistido ante lo ineluctable. Que no ha cesado en levantarse tras la caída. Y su pensamiento ha ido más allá del aliento para tornarse en energía y superación, esa persona es Luz Casal. 

Al margen de su música, en su rostro leo las cicatrices de la vida y el mapa de un destino, que como el de todos los humanos, no es más que un constante duelo contra la imagen del espejo.

El pasado día siete de julio, ante doscientas personas, alumbró la velada de Zaragoza en su nuevo resurgir; un paso hacia uno mismo.







lunes, 2 de julio de 2012

Famosos impostores.





Con sólo oír su apellido se le eriza a uno la sangre y una gota fría de sudor recorre el espinazo hasta desaparecer en nuestros miedos. La oscuridad de la noche no es igual desde el éxito social que alcanzó una célebre obra de vampiros, irrumpiendo en las vidas occidentales del siglo XIX. Tanto en novela como en teatro y posteriormente en cine, el conde Drácula eclipsó nuestras conciencias. Es más, comenzó a hacer sombra a otros seres no menos extraordinarios de su misma laya. Hay otros vampiros y otros autores ocupando un lugar vital en el género, pero a nivel popular, Abraham Stoker concibió el personaje más conocido y más comercializado. Suele ocurrir. Pero invito, y he aquí lo que nos atañe, a indagar y descubrir otros autores y otras obras. Y sin ir más lejos, Bram Stoker supone el mismo caso.

El autor de Drácula fue un hombre culturalmente inquieto. Dublinés nacido en 1847, estudió Ciencias Exactas pero nunca abandonó su vertiente literaria y ensayística. Entre la necesidad de comer y el afán de alimentar su intelecto, los derroteros de la vida le llevaron a conocer personajes y campos del conocimiento humano, a veces de los más esotéricos. Fue famosa su relación con gente como el poeta Walt Witman y sus escarceos con la sociedad Golden Dawn (Orden del Alba Dorada). Sociedad esotérica que tuvo mucho predicamento en la Inglaterra del siglo XIX. Ciertamente, esta época fue crisol de todo tipo de debates. Un siglo donde se pusieron grandes pilares de la ciencia, a la par que las mentalidades dejaban espacios a toda posibilidad. No es de extrañar que temas literarios provenientes de la imaginación gótica-romántica del siglo anterior, rebosaran vida e imaginación decimonónica. A la postre, muchos arquetipos acabaron consagrándose y echando raíces en la cultura popular occidental. A personas como Stoker les debemos ese granito de arena.

Pero el célebre dublinés fue también una mente periodística. Por ejemplo, en 1885 publica “Impresiones sobre América”, y en 1908 “Atrapados en la nieve; recuerdos de una gira teatral”, fruto ésta de su relación con el actor Henry Irving. De camino en un jardín de las delicias plagado por lo que acabará siendo su perenne fama, he querido salirme del frondoso bosque de cuentos folclóricos y vampíricos que nos legó, para deleitar la curiosidad histórica con un pequeño estudio que publicó en 1909 con el título “Famosos impostores”. El epígrafe lo dice todo. La historia de la Humanidad está plagada de felonías y engaños, unos descubiertos, otros no. Y en medio, muchos misterios a la espera de ser dilucidados. Stoker nos muestra en este trabajo diferentes casos históricos por los que falsarios de todo tipo intentaron suplantar a personas, gastar bromas pesadas, robar, ocultarse o simplemente... gobernar un país. Para ello el autor selecciona casos concretos más o menos cercanos a su época y referidos a la cultura anglosajona. En el abanico de su análisis nos habla de temas muy curiosos dando especial importancia a las personas que han intentado suplantar a otras con fines crematísticos. Destacan de esta manera casos como el de Arthur Orton, quien intentó hacerse pasar por un desaparecido miembro de la familia Tichborne. Lo cual le llevó a ser juzgado en 1873 con nefastos resultados. Stefan Mali, que intentó nada menos que hacerse pasar por el zar Pedro III de Rusia. La legendaria figura de Sebastián, rey de Portugal, nacido en 1554 y muerto en la “Batalla de los tres reyes” (una guerra familiar por el poder de Marruecos en donde todos los pretendientes curiosamente fallecieron). O quizás no tan muerto, dentro del folclore portugués se espera su regreso, ante la certeza de que nadie encontró sus restos después de la batalla de Alcazarquivir, el 4 de agosto de 1578. Y es que hay mucho de realeza en el tema de la impostura. Ser rey o reina es apetitoso y hasta peligroso. El paradigma suele ser típico: alguien poderoso o rico, desaparece, muere sin encontrarse los restos y alguien lo intenta suplantar. Sobre cualquier ejemplo prevalece uno. Y es capital, se trata de Isabel I de Inglaterra. A ella le dedica, no sólo una correcta divulgación histórica, sino incluso la investigación personal que Stoker hace del caso. Isabel de Inglaterra, fue hija de Enrique VIII. Rey conocido allá donde se hable de divorcios matrimoniales y por el deporte de cortar cabezas humanas. En Aragón, este regio hombre de mirada atronadora es inolvidable, pues su primera esposa fue Catalina, quinta hija de los Reyes Católicos. Catalina se convirtió en su primera mujer y en su primer divorcio. Semejante proceso de separación, supuso un cambio radical en la religión de Inglaterra, a partir de entonces de cuño anglicano y con cabeza incuestionable en el propio rey. Siguiendo un hilo tempore irónico aunque cáustico, Catalina no acabó con la cabeza separada del cuello (suerte que corrieron dos de las seis esposas que tuvo el monarca inglés). Aunque sus tristes días terminaron en los muros que le servían de prisión, primero en Bedford, luego en Buckden y finalmente Kimbolton, donde falleció en 1536. La historia de Enrique VIII se puede centrar en el ansia de poder y la creación de descendencia. Tuvo vástagos, y su hija Isabel llegaría al trono convirtiéndose en la última Tudor en reinar.

Ésta histórica monarca de Inglaterra fue una de las grandes rivales de Felipe II rey de España. Con ella, el carisma británico frenó a la Armada Invencible española, hizo de la piratería y la depredación corsaria un arte, y convirtió su soltería en asunto de estado: murió sin casarse y sin descendencia. Este último punto es el que da para hablar en la cultura inglesa. La tradición que se torna en leyenda y se adereza con chismorreos e investigaciones eruditas, nos cuenta que siendo niña, la joven Isabel murió en la localidad inglesa de Bisley aquejada de unas fiebres galopantes. Sus personas de confianza decidieron suplantarla ante el temor de perder la vida por la ira real. Y según la tradición legendaria, la suplantación llegó a buen puerto. De ser así, la futura reina era un rey, presumiblemente llamado Neville, que fue colocado a modo de impostura vital por el bien de todos. Dicho así, la historia, la leyenda y el montaje son fascinantes. Y a intentar comprenderla, estudiarla y atisbar luz, dedica Stoker sus mejores intenciones como mente indagadora.

Huelga decir que cualquier atisbo de resolución que apareciese hoy en día, no cambiaría mucho la concepción que se tiene de la reina Isabel. Bajo su reinado, Inglaterra vivió una riqueza cultural y artística inmensa. Como nación se consagró definitivamente su poder de ultramar. Con ella, el reino de los Tudor terminó para dar paso a los Estuardo. Precisamente, al no tener descendencia, Isabel nombró sucesor a Jacobo, hijo de María Estuardo, ahora ya sin lugar a dudas de su identidad...

El libro se completa con diferentes aportaciones entre lo curioso y lo histórico. Entre sus páginas, también me he encontrado con mi querida amiga La Maupin. Pasará a la historia como una de las vidas femeninas más aventurera que se conocen. Se hizo pasar por hombre, tuvo su carrera como cantante de ópera, y sus amoríos dieron para mucho. Pero por encima de todo esto, me quiero quedar con un detalle: fue de las pocas mujeres espadachines que han pasado a la Historia. Efectivamente, el arte de usar armas blancas ha sido más propio de varones. Y los duelos “oficiales” son propiedad intelectual de los hombres. Sin embargo, La Maupin, gracias a un maestro de armas llamado Serane, que también fue pareja suya, aprendió el manejo de la espada tan bien como nadie. No sólo Stoker se ha hecho eco de esta fémina a la que Théophile Gautier consagró una novela, sino que cualquier indagación sobre la esgrima se topará con esta dama que llegó a retar a hombres y alguno, caer rendido a sus pies y no por amor precisamente.

Y es que el estudio de nuestro vampírico irlandés nos muestra en elenco variopinto de lo más atractivo. No podría yo resistirme a él. Incluso el tema de la Oculto es somerante revisitado en estas páginas con diversos casos. Cagliostro, John Dee y debates más cercanos como el de Franz Anton Mesmer. Y digo bien, debates por el revuelo que levantó este médico alemán nacido en 1734 con su concepción y usos de los campos magnéticos animales. En realidad, lo que hizo fue personalizar a su manera el descubrimiento que el padre jesuita Hehl hizo en 1734 con unos platos de acero imantados, pensando el uso terapéutico de los campos magnéticos. A la larga, el efecto beneficioso que Mesmer conseguía se debía más a la sugestión de los pacientes que a las propiedades médicas propiamente dichas. Lo cierto es que en su momento fue un tema de moda y allá donde Mesmer abría consulta, no faltaban clientes que crecían a la par que las pesquisas médicas oficiales para debatir el asunto. No es baladí, llegó a crearse una comisión en París (con miembros tan destacados como Lavoisier) a petición de Luis XVIII, para investigar el asunto. Hasta Edgar Allan Poe le dedicó un relato, “Revelación mesmérica”. Finalmente Mesmer murió en 1815, retirado del mundanal ruido y de la fama, que acabó desacreditada, en Messburg (Suavia).

Son todos casos los que se muestran en “Famosos impostores” con una base de malicia. Pero en algunos de ellos hablamos también de supervivencia como es el ocultamiento de la sexualidad que tuvo que hacer durante décadas Mary East con su pareja femenina. Nacida en 1720 dentro de la humildad inglesa de la época, acabó adoptando la caracterización de su personaje vital, James How, para vivir dignamente. Su historia recorre los vericuetos del amor, la supervivencia y del desenmascaramiento que se produciría años después.

De esta manera, el periplo propuesto por Stoker es de lo más placentero. Nos muestra historias de la historia con su pluma de periodista. O mejor dicho, biografías; ellas, las vidas de las personas, son las que conforman el devenir de las sociedades. En su escritura eso sí, nada que ver con la artesanía literata que encontramos en sus relatos de ficción. Quizás no un genio, pero sí todo un contador de historias para no dormir. Y aquí, en el caso que nos atañe, leeremos una prosa divulgativa amena aderezada con chispas personales. Por eso, como comentaba al principio de este artículo, invito a leer al otro Stoker. El que busca la verdad, olvida los monstruos de la imaginación, para adentrarse en ese otro escenario de la realidad que nos podemos encontrar, sin saberlo, a la vuelta de la esquina. Donde menos se lo espera uno, lo que percibimos da un giro copernicano y se muestra de la manera más verosímil. Una vez más se demuestra que la realidad puede llegar a superar la ficción. Eso sí, sin tener que ocultarse de noche para evitar la luz del sol.





“Famosos impostores”
Bram Stoker
Editorial Melusina
2009

lunes, 25 de junio de 2012

Invitación.





Círculo Fotográfico de Aragón no para de alimentarse a sí mismo y de nutrir la sensibilidad humana de los mortales, pues eso es Arte. Este año va a ver la luz un proyecto largamente incubado: la puesta en marcha de una revista digital en formato PDF. 

La presentación será el día 9 de julio en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza (Avenida de la Independencia) a las 19:30 horas. 

Estáis todos invitados.




lunes, 18 de junio de 2012

Del enebro.





Lo confieso, fue amor a primera vista. Entró por mis ojos como un refulgir que te hace caer del caballo y te convierte en otro tipo de jinete. Así me pasó con el libro titulado “Del enebro”. Había oído hablar de él en los medios de comunicación. Un relato proveniente de la célebre recopilación Kinder und Hausmärchen (Cuentos de los niños y del hogar) de los hermanos Grimm, publicada en 1812. Sin embargo, el libro que tenía en mis manos, aquél día de la Feria del Libro de Zaragoza de este año, era especial. Una edición mimada hasta el paroxismo maternal, con un cuidado y una delicadeza, dignas del que sabe que está creando algo único. Un nacer a la vida para enriquecer el mundo y sus habitantes. 

La editorial aragonesa Jekyll & Jill volvió a leer, desde el original alemán, dicho relato y nos lo puso en nuestras manos aderezado con la joyería delicada de la ilustradora Alejandra Acosta. El resultado es sublime. El cuento es brevísimo y narra una especie de venganza justiciera del destino con el desparpajo truculento propio de los hijos del folclore oral europeo. Nada que ver con las versiones edulcoradas de nuestros días. Es un campo fascinante, pero recordemos que los cuentos genuinos, aquellos que recopilaron o inventaron gente como Perrault y posteriormente los románticos decimonónicos, eran tan realistas como la vida misma. A los que hemos “viajado” con el folclore, sea oral o escrito, de Europa, no nos tiembla el pulso al pasar las sanguinolentas páginas de este relato editado en nuestra tierra. 

Los dibujos de Acosta son realmente buenos y ha añadido detalles en la maquetación, que convierten cada ejemplar en una obra de Arte. Imposible, aprovecho la apología sentimental, de ver algo semejante en un archivo electrónico.

El relato va precedido por un prólogo de Francisco Ferrer Lerín (que por estas fechas promociona un libro suyo -Gingival-) el cual nos esboza las raíces de esta historia y del enebro, ese arbusto tan peculiar como carismático en las diferentes culturas. 

El sabor de boca que deja el cierre de este libro es como el aroma del perfume que deja una beldad cuando se cruza en nuestro camino. Incita a no desear olvidar jamás. Por ello, hay que alabar y felicitar a esta editorial. Además de editores, son artesanos. La palabra sigue brillando con su magia. Y sólo hace falta creer en ella para que hoy quizás, un hada se cruce en nuestro camino. La reconoceremos sin duda, para bien o para mal de nuestra existencia, así son los cuentos.